Qué es una pérgola y en dónde puedes usarla
La pérgola es una construcción relativamente sencilla, que ha sido diseñada para brindar sombra en diferentes espacios. Está compuesta por cuatro columnas o pilares verticales, que sostienen cuatro vigas horizontales en sus extremos.
Los materiales varían tanto como sus estilos y se dice que están inspiradas en los templos griegos, aunque esta inspiración se ve mejor reflejada en los porches, construcciones con las que no se deben confundir. Ahora, ¿en dónde se utilizan? Pues bien, sus usos, aunque varían, suelen darse en:
Aceras. Parece increíble, pero es cierto. son usadas en diferentes ciudades, en aceras y parques, con el fin de brindar sombra. En la pérgola, esta es creada por plantas sembradas para tal fin.
Jardines. En casas, museos, bares y restaurantes. Innumerables jardines usan esta estructura como una forma de mejora en el espacio, por supuesto, también para dar sombra.
Terrazas. Al igual que en los jardines, en las terrazas se usa esta estructura como un accesorio para generar sombra. En algunos casos, para las terrazas se elige una estructura con tejado, por lo que usar plantas se vuelve opcional.
Aparte de estos lugares ¿En dónde más crees que puedas usarlas? Para darte más ideas, en las próximas secciones te contamos cómo aprovechar mejor tu pérgola.
Materiales que encontrarás en las pérgolas
Las pérgolas están diseñadas para brindar sombra, estilo y funcionalidad en espacios exteriores, y el material con el que están fabricadas influye tanto en su durabilidad como en su apariencia. Aquí te presentamos los materiales más comunes que encontrarás en las pérgolas:
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Madera: uno de los materiales más tradicionales y estéticos. Aporta calidez, naturalidad y se integra muy bien con jardines y terrazas. Requiere mantenimiento regular para protegerla del sol y la humedad.
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Acero: robusto y moderno, ideal para estructuras resistentes. Suele estar tratado con pintura anticorrosiva o galvanizado, lo que lo hace apto en la pérgola para resistir las condiciones exteriores.
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Hierro: muy duradero y fuerte, aunque más pesado que otros materiales. Ofrece una estética clásica y elegante, sobre todo cuando se trabaja con detalles ornamentales. También necesita protección contra la oxidación.
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Madera de pino: una opción más económica dentro de las maderas. Con el tratamiento adecuado, puede tener una buena resistencia al clima y conserva un aspecto rústico muy atractivo.
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Bambú: alternativa ecológica y decorativa. Ideal para crear ambientes tropicales y relajantes. Aunque menos resistente a largo plazo, es perfecto para pérgolas ligeras y decorativas.
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Metal: abarca diferentes tipos como aluminio o combinaciones metálicas. En la pérgola suele ser ligero, duradero y de bajo mantenimiento, con un estilo contemporáneo.
Paso a paso para que instales tu pérgola
Instalar una pérgola puede parecer un reto, pero con planificación y las herramientas adecuadas, es un proyecto alcanzable incluso para quienes no tienen mucha experiencia.
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Lo primero es definir el lugar donde deseas colocarla. Debe ser un área nivelada, estable y que permita el anclaje adecuado de la estructura. Luego, toma las medidas exactas del espacio y verifica que el modelo de pérgola se ajusta correctamente al entorno.
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Una vez claro el sitio, marca en el suelo los puntos donde irán las bases de la pérgola o postes principales. En la mayoría de los casos, se recomienda hacer perforaciones profundas para fijar bien los pilares, ya sea con tornillos especiales o usando cemento para asegurar estabilidad. Después, monta los postes verticales y verifica que estén completamente rectos antes de continuar.
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El siguiente paso es instalar las vigas superiores y unirlas firmemente a la estructura. Si tu pérgola incluye techado (como lamas, tela o paneles), este será el momento de colocarlo según las instrucciones del fabricante. Asegúrate de apretar todos los tornillos y uniones para evitar movimientos con el viento.
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Finalmente, revisa y realiza ajustes en la pérgola si es necesario. Una vez instalada, puedes personalizarla con luces, cortinas o plantas. El resultado será un espacio acogedor y funcional para disfrutar al aire libre.
Materiales para la instalación
Antes de comenzar con la instalación, es esencial contar con todos los materiales necesarios para asegurar que el proceso sea eficiente y que la estructura quede segura y duradera. Lo primero en la lista son los postes o pilares, que forman la base de la pérgola. Estos pueden venir ya cortados a medida o necesitar ser ajustados dependiendo del diseño que hayas elegido.
También necesitarás vigas o travesaños, que conectan los postes de la pérgola y conforman la parte superior de la estructura. En muchos casos, los kits de pérgolas incluyen todas estas piezas, pero si estás construyendo una personalizada, tendrás que adquirirlas por separado. Tornillos y anclajes especiales son fundamentales para unir cada parte de forma segura. Dependiendo del tipo de suelo, puedes necesitar tacos de expansión, tornillos para concreto o fijaciones metálicas para madera.
El cemento o mezcla de concreto puede ser necesario si decides enterrar los postes para mayor firmeza. Una escalera estable, taladro eléctrico, nivel de burbuja, cinta métrica y una llave ajustable también serán indispensables durante la instalación de tu pérgola. Además, si le quieres poner techo, necesitarás materiales como lamas de madera, paneles de policarbonato o telas impermeables. Contar con todo esto desde el inicio hará que el montaje sea más sencillo y seguro.
Cuida tu vehículo de la lluvia y el sol
Si no cuentas con cochera en casa y debes dejar tu vehículo bajo el sol y el agua, solo necesitas un accesorio para solucionarlo. Y es que, aunque estén fabricados en materiales resistentes, protegerlos del calor, fuertes lluvias, polvo y nevadas termina por beneficiarte.
Lograrlo puede depender de que tengas un espacio para usarlo como garaje, pues allí pondrás tu pérgola de madera, acero, bambú o aluminio. Elección basada en tus gustos y en cuál se adapta mejor al estilo del espacio.
Algunos de los beneficios que encuentras usando este tipo de estructuras, es que lo único que necesitas para que proteja tu carro es que lo estaciones debajo de esta. Elementos como la funda de carro o las lonas impermeables, aunque cumplen bien su función contra la lluvia, no evitan que se caliente el interior del carro, a la vez que recogen mucho polvo.
El mismo hecho de que la estructura permanezca armada, te genera varios beneficios en tiempos de lluvia, por lo que una pérgola de jardín con techo será la ideal en este caso. Así, será posible subir y bajarte del carro, bajar a tus hijos y descargar tus bolsas sin que te empapes. Dicho esto, no dudes en usar ese espacio vacío al lado de tu casa para parquear de forma segura tu vehículo y protegerlo de la lluvia y el sol.
Transforma tu jardín con una pérgola de madera
Hemos visto que el primer beneficiado de nuestro accesorio de hoy es el jardín. Por supuesto, el jardín y sus dueños, pues el ambiente que se genera en un jardín cuidado con detalles como una pérgola, es prácticamente de encanto. Ahora bien, ¿cómo lograrlo? En tres simples pasos.
El primero es la adecuación del jardín. Si quieres que este sea productivo, deberás organizar todo para tu huerto. Las herramientas de jardín te serán útiles para esta adecuación. Si te preguntas, ¿cómo puedo usar una pérgola de madera aquí? La respuesta es simple, para las enredaderas comestibles.
Incluso, si quieres usar tu jardín con flores y con una zona de descanso, las enredaderas comestibles son una buena opción. De lo contrario, puedes elegir enredaderas florales, ideales para generar sombra y disfrutar de flores con colores vibrantes en la pérgola.
Esto nos lleva al segundo paso, el mobiliario. Esto también va a depender del uso de tu jardín. Si te inclinaste por el huerto, aparte de macetas y jardineras, vas a necesitar al menos un banco para tomar un descanso. Esto mismo te es útil si tu jardín es de flores y tienes espacio para más mobiliario. En este uso, un arco para jardín será el encargado de crear la mejor entrada que alguien puede tener en este espacio.
El tercer paso es disfrutar. Con tu jardín florecido y bajo la sombra, solo queda que respires profundo, hagas una pausa bajo la pérgola y descanses.