Razones para comprar un invernadero
Los invernaderos son construcciones de múltiples tamaños, armadas a partir de una estructura que forma una especie de habitación o cubículo y que tiene por paredes y techo un material transparente que deja pasar el sol.
Su objetivo principal es crear un ambiente interno que, independiente del externo, favorece la producción de ciertos cultivos. Entre otras razones, los motivos por los que puedes comprarlos son:
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Que quieras plantar tus propias verduras, semillas u hortalizas.
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Consideres necesario cuidar tus cultivos del clima.
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Necesites proteger tus plantas de plagas.
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Quieras tener a salvo tus brotes mientras se fortalecen.
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Consideres tener en casa un pequeño invernadero para probar un cultivo nuevo.
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Quieras adelantar un cultivo de temporada o clima.
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Te hayan regalado una planta exótica y esa sea la forma de cuidarla mejor
La lista puede continuar, y con razón. Cuando se trata de cultivos, sean de flores o alimentos, los amantes y principiantes en el tema quieren conservarlos con las mejores técnicas y usar los mejores implementos para que su producción tenga éxito.
Al final, esa es la principal razón: tener un cultivo fresco, protegido, consumible y, en la medida de lo posible, autosustentable, características que se resumen en una producción exitosa que se logra con invernaderos pequeños.
Lo anterior no quiere decir que si quieres tener o proteger cultivos de mayores proporciones no lo puedas hacer. De hecho, muchos productores a gran escala escogen cultivar usando este elemento, no solo para acelerar sus cosechas, también para hacer un manejo más eficiente de los insumos requeridos en la producción.
Variedad de tamaños y tipos de invernaderos
Los invernaderos tienen variedad de tamaños y formatos, lo que te permite elegir el más adecuado según el espacio disponible y tus objetivos de cultivo. Desde modelos compactos para terrazas hasta estructuras amplias de estilo túnel, hay una opción para cada necesidad.
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Un invernadero pequeño. Miden aproximadamente 90×90×110 cm, son perfectos para quienes cultivan plantas en balcones o patios. Suelen contar con estructura de acero y cubiertas de PE (polietileno) transparente que permite el paso de la luz y retiene el calor. Son fáciles de montar y desmontar, ideales para cultivos estacionales o espacios reducidos.
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Los invernaderos medianos. Estos rondan los 190×120×190 cm, permiten albergar más variedad de plantas. Estos modelos incluyen estanterías internas, puertas enrollables y ventilación controlada. Sus marcos de acero galvanizado ofrecen estabilidad, mientras que las cubiertas de PE o PVC protegen frente al clima y las plagas.
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Invernaderos grandes. Si quieres comprar invernaderos grandes, estos suelen ser de más de 3 metros de largo, son recomendados para huertos extensos. A menudo tienen forma de túnel o caseta, con estructura de aluminio o acero inoxidable, anclajes al suelo y ventanas abatibles para una ventilación óptima. Algunos modelos incluyen refuerzos para soportar lluvia y viento.
Además, hay invernaderos tipo estantería, de pared o con forma de caseta, pensados para integrarse con facilidad en diferentes entornos. La clave está en elegir uno con buena ventilación, materiales resistentes y una estructura firme que se adapte a tu proyecto de jardinería o cultivo casero.
Dónde tener cultivos dentro de casa
¿Mini invernadero? ¿Huertos urbanos? ¿Los has escuchado? Este no es un concepto nuevo y, de hecho, surge a mediados del siglo XIX como consecuencia de la revolución industrial en la que, miles de familias abandonaron el campo y migraron a la ciudad. Aunque no todas las historias mencionan los invernaderos en sus relatos, esta fue una de las herramientas usadas para tener variedad en los cultivos de los huertos urbanos, una de las soluciones a la escasez de comida de la época.
Hoy, el concepto de huerto urbano ha tomado muchos matices, pero entre todos hay un objetivo común, sembrar en casa con un invernadero de jardín (si es necesario). Si esa es también tu meta, hay varios lugares en el que puedes hacerlo: tu balcón, la terraza, un patio, un corredor iluminado o el propio jardín. De acuerdo a la técnica que uses, son también los requerimientos para el lugar y los beneficios para tu cultivo.
Si usas invernaderos, podrías ponerlo hasta en una habitación, total que va a estar protegido. Pero este elemento agrícola necesita de algo valioso para funcionar, la luz natural.
Aunque es cierto que esta construcción cerrada controla temas de ambiente que favorece lo que cultives, requiere de luz natural en mini invernaderos para crear las condiciones ideales de crecimiento. Si no cuentas con este tipo de luz, pasarías a usar iluminación artificial, como la usada en las denominadas “granjas verticales”.
Germina tus frutos secos en invernaderos pequeños
Diferentes profesionales de la salud recomiendan incluir frutos secos en las comidas para tener una dieta saludable y un mini invernadero te puede ayudar a que los germines en casa.
Pero vamos por partes, ¿qué son los frutos secos? Los alimentos con este nombre tienen una característica especial: su porcentaje de agua es bajo. Ahora bien, ¿por qué son recomendados en nuestra dieta? ¿Necesitas un invernadero?
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Tienen un alto contenido en ácidos grasos esenciales, como el omega-3.
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Son fuente de proteína vegetal y vitaminas.
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Son excelentes antioxidantes.
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Aportan beneficios al corazón y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares.
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Ayudan a mejorar el colesterol al elevar el bueno.
Y te preguntarás, ¿qué tiene qué ver el proceso de germinado y en qué vas a usar un invernadero? Pues bien, dado a que los frutos secos contienen un ácido, que, aunque es orgánico y podría ayudar algunas partes del organismo, es reconocido por hacer que al organismo le cueste absorber los nutrientes que estos frutos secos te brindan.
Con invernaderos, esta es la principal razón por la que muchas personas prefieren hacer la activación de este alimento, que es el mismo proceso de germinado, dejándolos algunas horas en agua. Este proceso “limpia” el ácido fítico y permite que el organismo aproveche más y mejor los nutrientes.
Por último, pero no menos importante, viene la parte donde podemos usar los invernaderos. Inicialmente, puedes germinar allí los frutos secos, pero cuando los retires del agua, puedes usar algunos brotes para cultivarlos.
Las frutas deshidratadas
Aunque muchos confunden los frutos secos con los frutos deshidratados, estos no son lo mismo. Primero, aquí no necesitas invernaderos. Segundo, su principal diferencia es que los primeros son semillas y, como ya sabes, tienen menos del 50 por ciento de agua. Lo segundo son frutas que pasan por un proceso de deshidratación con el que se busca, precisamente, reducir su porcentaje de agua.
El proceso de deshidratación de frutas, que también puede ser de verduras, se puede llevar a cabo en los invernaderos solares, construcciones especiales para el secado o deshidratación de alimentos, con máquinas creadas para tal fin, en un horno con control de temperatura.
Este proceso puede tener varios objetivos. Muchas personas prefieren cultivar las frutas en invernaderos y deshidratarlas para concentrar sus nutrientes, sin embargo, la principal razón es la conservación del alimento. Hoy existen proyectos de deshidratación de alimentos para evitar que muchas producciones sufran pérdidas tras la cosecha y en muchos hogares los usan para conserva de frutas fuera de temporada. ¿Tú con qué fin lo harías?
Recomendaciones para tu invernadero
Todos los invernaderos requieren de cuidados. Según el nivel de experiencia que tengas en su uso y los tipos de cultivos con lo que los uses, será mayor o menor lo que debas hacerle para mantenerlo. Las siguientes, son recomendaciones básicas para cuidar tu invernadero.
Vas a empezar por instalarlo en un buen terreno, es decir, uno estable con suficiente iluminación. Usa herramientas de jardín para que tus labores queden mejor realizadas y beneficies tus cultivos. Hay muchas técnicas de cuidado, algunas van a requerir de plásticos, lonas y mallas, tú ve despacio aprendiendo paso a paso a usarlas.
Por último, pero no menos importante, usa un invernadero que tenga el tamaño ideal para tu cultivo, esto facilitará que entres en él o lo manipules, que tu cosecha sea exitosa y, de hecho, que coseches. Es decir, cuida del clima interno y tu cultivo y disfruta sus producciones.
Además, asegúrate de mantener el invernadero limpio y bien ventilado. Retira hojas secas, controla la humedad y revisa periódicamente la cubierta para evitar que entren algunos insectos.